HOME > EDUCACIÓN >

 

La enfermedad de las arterias coronarias es un problema de salud pública y la principal causa de muerte en la población adulta, tanto en México como en los países occidentales. En la publicación más reciente de la Secretaría de Salud sobre las tasas de mortalidad de los diferentes padecimientos, las enfermedades del corazón ocupan el primer lugar general con una tasa de más del 15% de la mortalidad total y hasta un 23% en pacientes mayores de 65 años.

En la mayoría de los casos, la enfermedad de las arterias coronarias es debida a la aterosclerosis patología que se desarrolla en forma crónica y progresiva a lo largo de la vida.

La aterosclerosis coronaria se caracteriza por la acumulación de depósitos de grasa (colesterol) en las paredes de las arterias que nutren al corazón.

 

Estos depósitos de colesterol forman placas llamadas ateromas que van paulatinamente aumentando de tamaño por la adhesión de elementos celulares con la consecuente reducción del diámetro interno de la arteria y del flujo sanguíneo a través de la misma.

Estas placas en un momento dado pueden romperse, desencadenando un proceso en el que se daña el endotelio vascular, ocasionando la formación de coágulos y la obstrucción total de la arteria.

El resultante déficit de oxígeno (o isquemia) conlleva a la muerte de una parte del tejido cardiaco, estado conocido como infarto del miocardio. La severidad del daño depende del sitio exacto de la oclusión.

Existe una fuerte y directa correlación entre la presencia de enfermedad de las arterias coronarias y los niveles en la sangre del colesterol total y del colesterol-LDL (conocido popularmente como colesterol “malo” por su capacidad de depositarse en las arterias). Asimismo, hay una correlación inversa entre los niveles sanguíneos del colesterol-HDL (o colesterol “bueno” porque facilita la remoción de colesterol de las arterias) y la incidencia de enfermedad coronaria. 

Por el papel que juegan los lípidos (principalmente el colesterol) en el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares, resulta claro que su control constituye una de las principales, más no la única, estrategias para la prevención de la aterosclerosis y sus complicaciones.

 

 

 

 

Copyright © 2001
Derechos Reservados.
Cardio Care, S.C.

Hosting TXSolutions

Diseño GCS