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La
prevención de la aterosclerosis y sus complicaciones involucra la
modificación (cuando ésta es posible) de los factores de riesgo
asociados. Esto puede ser logrado a través de la combinación de cambios
en el estilo de vida y, si es necesario, de intervenciones terapéuticas.
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Estrategias no farmacológicas más importantes para la
prevención de la enfermedad de las arterias coronarias |
- Dejar de fumar
- Hacer ejercicio regularmente
- Llevar un adecuado control de
peso
- Llevar una alimentación
“saludable”
- Reducir los niveles de colesterol
en sangre (si está elevado)
- Reducir la presión arterial (si
está elevada)
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El
dejar de fumar es potencialmente la medida de prevención más importante.
Por ejemplo, en pacientes que han sufrido un infarto del miocardio, el
hecho de dejar de fumar reduce el índice de mortalidad subsecuente
aproximadamente en un 50%.
Muy
importante es también el control de la hipertensión, a través de
medidas generales orientadas a tener un impacto favorable sobre la presión
arterial, tales como reducción del consumo de sal en la dieta, pérdida
de peso, ejercicio regular y disminución del consumo de alcohol. Para
algunas personas los cambios en el estilo de vida no son suficientes para
controlar la hipertensión, pero ayudan a disminuir la dosis de los
medicamentos recomendados por el médico, en los casos en que éstos sean
necesarios.
Realizar
ejercicio moderado en forma regular, así como seguir una alimentación
con alto contenido de fibra, bajo contenido de grasas y rica en frutas y
vegetales, son hábitos altamente recomendables, ya que además de
facilitar la pérdida de peso para combatir la obesidad, ayudan a la
reducción del colesterol y disminuyen el riesgo de enfermedad de las
arterias coronarias.
La
modificación de la alimentación juega un papel fundamental en aquellos
pacientes que tienen elevado el colesterol. El paciente debe entenderlo
como la forma en que debe alimentarse, a partir de ese momento y de por
vida, y no como un
tratamiento temporal.
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