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La
angioplastia coronaria transluminal percutánea constituye uno de los
recursos terapéuticos para el tratamiento de la enfermedad coronaria. Por
medio de este procedimiento se logra aumentar el flujo de sangre a través
de una arteria coronaria que presenta una obstrucción o una zona de
estrechamiento.
La
angioplastia coronaria es semejante a la coronariografía.
Se trata de la inserción de un pequeño catéter con un baloncito
conectado en su extremo en la arteria. El balón atraviesa la zona
obstruida y se ahí se infla para expandir la abertura de la arteria. Una
vez extraído el balón, puede circular más sangre por la arteria.
Se
ha demostrado que un porcentaje menor al 50% de los pacientes que se han
sometido a una angioplastia coronaria pueden sufrir un reestrechamiento
(restenosis) de la arteria dentro de los 3 a 12 meses posteriores a la
angioplastia. El médico podrá recomendar la colocación de un
stent
coronario, el cual se ha diseñado para mantener abierta el área
tratada en la arteria enferma.
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